Un panel de expertos encargado de resolver controversias contractuales relacionadas con la concesión Bogotá–Villavicencio ratificó que la concesionaria Coviandina no es responsable por determinadas estructuras de la vía al Llano que actualmente no pueden ser cubiertas por pólizas de seguro debido a sus condiciones técnicas y características constructivas.
La decisión fue adoptada dentro de un proceso de amigable composición, mecanismo contemplado en el contrato de concesión para resolver diferencias entre las partes sin acudir a instancias judiciales. Tras analizar la situación, los expertos concluyeron que existen obras especiales, entre ellas algunos puentes e infraestructuras construidas antes del inicio de la concesión, cuyos riesgos no son asegurables en las condiciones actuales del mercado.
Según el pronunciamiento, durante el proceso se evaluaron las gestiones realizadas por Coviandina para obtener coberturas de seguros y reaseguros para estas estructuras. Sin embargo, se estableció que ninguna aseguradora o reaseguradora aceptó asumir los riesgos asociados a dichas obras, pese a los esfuerzos realizados por la concesionaria para buscar alternativas de cobertura.
Los expertos determinaron que la imposibilidad de asegurar estas infraestructuras no puede ser atribuida a la concesionaria, ya que se trata de condiciones ajenas a su voluntad y relacionadas con las características técnicas de las obras. En consecuencia, concluyeron que los riesgos derivados de estas estructuras no hacen parte de las obligaciones contractuales que actualmente debe asumir Coviandina.
El fallo también aclaró que no corresponde al concesionario ejecutar intervenciones o modificaciones destinadas a convertir estas obras en elementos asegurables, debido a que dichas actuaciones exceden los compromisos originalmente establecidos en el contrato de concesión suscrito con la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).
La decisión tiene relevancia para el futuro de la concesión Bogotá–Villavicencio, una de las vías más importantes del país por conectar la capital de la República con los Llanos Orientales. El corredor es fundamental para el transporte de pasajeros, carga y productos agrícolas, además de ser uno de los ejes estratégicos para la economía del Meta y la Orinoquia.
Con este pronunciamiento, el panel de amigable composición establece un precedente sobre la distribución de riesgos dentro de los contratos de infraestructura vial y delimita con mayor claridad las responsabilidades que corresponden a la concesionaria y a las entidades estatales frente a obras heredadas de etapas anteriores a la concesión.
La determinación ratifica que las obligaciones de Coviandina deben interpretarse dentro de los límites definidos por el contrato, especialmente en lo relacionado con la gestión de riesgos y el aseguramiento de activos que forman parte del corredor vial Bogotá–Villavicencio.
Fuente: Noticiero del llano
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